domingo, 12 de marzo de 2017

Análisis de un poema de Nicomedes Santa cruz





Nicomedes Santa Cruz, la décima y el nivel significativo.

Estos versos que me apresto a comentar cautivaron mi atención desde la primera vez que los conocí, hace ya medio siglo y aún ahora me parecen de una singularidad motivadora. Me fueron entregados por el autor con miras a su publicación y por cierto mi lectura fue realizada desde el punto de vista del ilustrador. Si hoy trato de verbalizar el esfuerzo que hice entonces por penetrar en los significados y entender el poema es solo para ejemplificar en qué medida algo se torna posible cuándo el material ofrece riqueza y el encargo llega a ser no solo un reto sino también un estímulo.

En 1963 yo estaba aún bajo la tutela del diseñador suizo Werner Stockli, sabía sin embargo que en unas pocas semanas el día de su partida marcaría el fin de mi instrucción. Procuré pues aplicar cuanto me había inculcado mi maestro en esos cuatro años, desde informarme exhaustivamente del encargo hasta preparar cuidadosamente las condiciones y materiales con qué ejecutar el resultado correspondiente. 
A diez años de su primera décima, Nicomedes ya se encontraba glosando temas elaborados, como el titulado “Negra”, poema cargado de contenidos, a cuya comprensión trato aquí de acceder mediante un esquema y el consiguiente comentario.



Su palabra impresa

Los usos de la prensa escrita, el empezar a ver su palabra en letras de molde, y la cada vez más incierta  posibilidad de encontrar otros decimistas con quienes cantar a viva voz, habrían de conducir al joven Nicomedes hacia la práctica de procedimientos,  como el  revisar y  pulir sistemáticamente su texto.

Su predilección por los recursos retóricos se desarrolló vertiginosamente hasta alcanzar pronto un uso magistral. En esta décima compuesta el 02 de diciembre de 1959 encontramos tal profusión de figuras e imágenes que nos ha movido a comentario.

“Negra”
Que mi sangre se sancoche
en el ron de la jarana,
y que me sirvan más noche
en mi copa de mañana.

La planta es una cuarteta que vista en sí misma es declarativa. En los dos primeros versos proclama  una decisión. Los otros dos  versos confirman la intención del hablante  de asumir las consecuencias y proseguir la acción. Es como una sinopsis del contenido, que será detallado en los siguientes cuarenta versos.

La composición glosada en décimas reparte la acción en las cuatro estrofas correspondientes, cada una desarrollada con su propio programa narrativo.
—El descubrimiento del deseo en la primera.
—La decisión del desafío en la segunda.
—La evaluación y el lamento en la tercera.
—La humillación y la revancha en la cuarta.

Si bien cada estrofa tiene su propio carácter, los versos, al organizarse en grupos de a dos ( 1-2) (3-4) (5-6) (7-8) (9-10) conforman unidades significativas completas, no obstante lo cual, en muchos casos, cada renglón, cada verso se desgrana en múltiples imágenes portadoras de efectos de sentido.
Primera estrofa




Verso


Figura de retórica

Efecto funcional de la figura

Sentido. Motivación e Intención del autor


1

Negra, grupa de repisa


Metáfora

La metáfora compara el perfil femenino con un objeto cuyo uso lo define como indiscutible y prioritariamente horizontal, la repisa.

El autor utiliza una referencia visual exagerada para destacar cómo, en un caso como éste, el estereotipo de la corporalidad de la mujer negra, ampulosa y llamativa, sí se cumple y a cabalidad.


2

cinturita de cuchara.


Metáfora
Hipérbole


La metáfora nuevamente compara a la figura femenina, esta vez con una cuchara.

Como suele ocurrir con las metáforas, la comparación es exagerada, hiperbólica, más, pese a  alcanzar matices de irrealidad ofrece una imagen comprensible e inmediata.


3

En la noche de  tu cara


Metáfora
Hipérbole
Rima


“Noche” es otra metáfora que registra denotativamente la oscuridad de la piel.
“Cara” rima con “cuchara”; en adelante no registraremos el efecto rima que es connatural a la poesía y obligado en el tipo espinela.


La comparación desmesurada, más que el sentido social de la pigmentación, traslapa a la piel de la mujer la dimensión de los valores atribuidos a la noche, haciéndola más distante y tornando más deseable la aventura de su apropiación, que empieza a inferirse.

4

hay media luna de risa.


Metáfora
Personificación

Como continuación de la figura anterior
 / piel oscura = noche /, la curva de  dientes blancos personifica a la luna, la que, en consecuencia es capaz de reír.


La risa luce su euforia al enmarcarse sobre la serenidad de la ya reconocida noche. Y contrasta más aún con la expectante voz poética.

5

Esta noche tienes prisa


Aliteración
Rima interna con los  versos 6 y 7

Las sonoridades
 / es – is /, son parecidas, chillonas, sibilantes; / ta- ti- pri /, incisivas, determinantes.
La terminación “…oche” aparecerá en los siguientes dos versos.


La referencia a “prisa” pareciera querer dotar a la escena de  una intención solapada.


6

por provocar algún boche.

Aliteración

Las sílabas /por-pro-vo/ suenan reiterativas; las vocales /o- o- o / son sonoras

La palabra “ boche” es decididamente una expresión  no-elegante,  es de una verbosidad despectiva dentro de un clima que ya empieza a reconocerse como de  vulgaridad.


7

Me miras como en reproche

Aliteración
Sinalefa

/ Me-mi / suenan parecido; / re- (pro)che / también.
La sinalefa es un recurso formal que de dos sílabas hace una. Su uso es frecuente.


La mirada señala direccionalidad, intención.
La denotación descubre, o permite inferir su connotación.

8

con todo el cuerpo me miras


Personificación
Sinestesia
Hipérbole
Hipérbaton


La Personificación le asigna al cuerpo un rol protagónico.
La Sinestesia, agrega al cuerpo una sensorialidad no usual, la cualidad de mirar.


Este verso afirma hiperbólicamente que la acción de mirar ya es una función de todo el cuerpo.
Y para que quede bien claro el Hipérbaton, altera el orden gramatical poniendo la precisión / todo /  por delante.


9

y deseas cuando giras


Metonimia
Hipérbaton


La metonimia colma al efecto /giras /,  de la motivación causal /deseas/.


Él varón atribuye una intención a los giros de la dama.
También hay Hipérbaton al anteponer el deseo.

10

que mi sangre se sancoche.


Exclamación

La exclamación puede invocar una realización.


La intención de esta exclamación es visualizar una consecuencia,  convocar la consumación fatal de un destino.



En el primer verso  / Negra, grupa de repisa / la voz narrativa asumida por el sujeto de estado presenta a un sujeto de hacer cuya tipología es singular, se trata de una mujer excepcional, tipificada como algo fuera de lo común a partir de la identificación de sus características físicas. Reparar en la referida “grupa” de una sola mirada y describirla en cuatro palabras de manera tan contundente, revela a un hablante evidentemente masculino, preñado de toda una carga valorativa, quien al pronunciarse no solo define el motivo de su atención como objeto de deseo sino que en consecuencia permite inferir que se apresta a desplegar un programa de apropiación. 

En el verso dos / cinturita de cuchara /,  nuevamente, y de una sola mirada,  la metáfora evalúa la silueta femenina y la compara ahora con un objeto que todos conocemos en sus múltiples detalles, con lo cual se convierte también en una figura de amplificación implícita, sobredimensionada. Su singularidad consiste además, en que la mera cita, no solo nos invita a participar, sino que nos involucra, ya que por los hechos todos  tenemos un registro sensorial preciso y consensuado de lo que es la forma de una cuchara.
La yunción de ambos renglones, articula a la vez un piropo, una fórmula de galanteo, ya que la precisión en un afectuoso diminutivo / cinturita de cuchara / absorbe y cualifica al carácter sordo, gutural, casi procaz de la primera apreciación  / Negra, grupa de repisa /, que es sensorial, corporal; con lo cual, la exclamación, descriptiva en su conjunto, adquiere, también visos de un eufemismo enternecido  ya que en el nivel profundo, su intención es de admiración y de elogio.  

Al completar la primera redondilla  (versos 1, 2, 3 y 4 al interior de la décima), los versos tres y cuatro / En la noche de  tu cara / hay media luna de risa. / le han  bastado al autor textual para completar el estudio sucinto del personaje; una vez diseñado el perfil interno, su estado de ánimo, la mujer ostenta una risa amplia, callada. No se precisa si es risa de alegría, burla o desdén. Sólo es risa. Como sea, es un acicate. Y basta. La hembra denota un carácter eufórico, que en los siguientes versos y hasta completar la primera estrofa se hará notar de manera tal que el hablante reconocerá como señales de provocación. El enfervecido hablante se siente fustigado y se lo espeta desde el verso cinco.

En el plano de la expresión el autor textual está haciendo gala de  sofisticados recursos formales, como figuras sugerentes e imágenes visuales. Contrastantemente para referirse a objetos que debemos buscar en el nivel profundo emplea términos coloquiales. Este uso ambivalente, finamente retórico por un lado e intencionalmente vulgar y pueblerino por el otro reclama nuestra atención.

Nada es casual. En el verso seis / (Esta noche tienes prisa) / por provocar algún boche /, hasta el breve descanso en las reiteraciones / o- o- o / logrado al intercalar la sonoridad / un /, se enfatiza cuando retoma el ciclo de oes  con una palabra contundente y ruda,  / boche /.

En el verso siete  / Me miras como en reproche /, la función de la mirada es beligerante, dirigida,  y se contamina de la insistencia agresiva por el efecto de rima que opera llenando / reproche /  con los ecos de / boche /.

Por el verso ocho / con todo el cuerpo me miras / se sobre entiende entonces que el cuerpo, además de mirar, puede  hacerlo de la manera que ya ha sido expuesta, es decir, “con reproche”, cualificando de manera tan incisiva, tan agresiva, que el sujeto siente sobre sí el peso multiplicado del mirar. Además se ha cuantificado la acción magnificando la mirada y atribuyéndola a la totalidad del cuerpo.

En el verso nueve / y deseas cuando giras /, dando por sentado que lo usual de los giros es que conformen un movimiento estético, de baile; en esta ocasión el hablante  infiere o supone que al exhibirse en sus giros, ella tiene por objetivo lograr algo tan intenso que lo que resulta son unos giros plenos de invitación y deseo.

En el verso diez  / que mi sangre se sancoche / la sangre que tradicionalmente es portadora de un simbolismo erótico, de vida, de calidez, de pasión  —y que por principio es medianamente densa y móvil, siendo su función circular por las venas—,  se enfrenta aquí a un cambio inminente, sancocharse, que implica cambiar febrilmente desde líquido hasta sólido, cocinarse, forzar su naturaleza y sucumbir ante un calor excesivo.

Como resultado de los versos nueve y diez juntos  él infiere que ella desea  producir una emoción intensa, fogosa, pasional, no importa si a costa de destruir, degradando, desnaturalizando la esencia de su vitalidad.   

El cuadro es tan dialogal que no sugiere colorido, ni escenario, ni ambientación, ni un mundo que exista alrededor; de momento solo existen ellos dos y lo que es perceptible es la avidez del uno por recepcionar la intencionalidad de la otra.

I
Negra, grupa de repisa
cinturita de cuchara.
En la noche de  tu cara
hay media luna de risa.
Esta noche tienes prisa
por provocar algún boche.
Me miras como en reproche,
con todo el cuerpo me miras
y deseas cuando giras
que mi sangre se sancoche.

Segunda estrofa



Verso


Figura de retórica

Efecto funcional de la figura

Sentido, Motivación, Intención del autor


1

Vas a salir con tu gusto


Anáfora

Evita repetir, se refiere a lo ya dicho anteriormente

Señala que el sujeto claudica y se apresta a aceptar la supuesta voluntad de la dama.


2

y sea lo que Dios quiera,

Apóstrofe

Menciona apasionadamente a alguien suprahumano


También declara que asumirá el porvenir por incierto que sea.


3

porque en esta marinera




Aquí se anuncia el lugar de inicio de la próxima sinécdoque

4

contra tu pecho me ajusto.

La sinécdoque se ha completado


Se refiere a la parte por el todo

El pecho representa a la dama en su totalidad.

5

A ver si me mata el susto

Hipérbole
Metonimia

Exageración
Designa el efecto por la causa


Presupone que la proximidad de tal mujer, le podría causar una gran impresión

6

o tu carne palangana.


Crinografía
Sinécdoque

Describe un objeto
Nombra una parte por el todo

Destaca la actitud poco sincera de la mujer, que sobrevalora las apariencias.


7

Y a ver si me da la gana



Condiciona una posible actitud desafiante


8

de probarle a tu chivillo


Metonimia

Llama con el nombre de un pájaro a un personaje masculino


El apelativo despectivo configura el desafío.


9

que yo templé mi cuchillo


Personificación

Representa y ejecuta el acto de valor

La acción de templar el cuchillo va a dar lugar a una metonimia

10

en el ron de la jarana...


Completa la Metonimia
Sinécdoque

La Metonimia  designa la causa por medio de su efecto
La sinécdoque menciona la materia para designar el objeto

El ron ha sustituido al agua
La jarana identifica las varias costumbres del pueblo




Al inicio de la segunda estrofa el actante principal  avisora  que el anunciado boche ocurrirá sin remedio, que él llegará a estar enfebrecido hasta hacer hervir su sangre y anuncia su decisión de aceptar lo que venga, hasta las últimas consecuencias. Se refiere al pecho de la mujer como punto de llegada, el logro de la cercanía que permitirá iniciar el contacto físico con la corporalidad sensual que la totalidad de la dama representa.

Estos  primeros cuatro versos son casi una imagen visual, uno podría imaginar al bailarín en primer plano invadiendo el espacio corporal de su pareja ante un fondo de fiesta, como en un cuadro de amarillos cálidos sobre tierras rojizas. Y aunque en los versos cinco y seis cita que la consumación de su bravata  podría causarle una impresión desmesurada, en realidad es una exageración pues consumar el tal acercamiento no mata a nadie de susto.
En el verso seis el sustantivo / carne / toma el lugar y representa la apetecible naturaleza femenina de la dama en cuestión, la misma que resulta descrita con  el adjetivo / palangana /, que en sí ya convoca en integro al comportamiento de su estatus pueblerino, porque  en la Lima antigua, la palabra  palangana  tipificaba la actitud de quien obra por afán de lucimiento, por el mero aparentar. En adelante la estrofa se orientará a expresar la furia del hablante, quien amenaza confrontar su masculinidad con un sujeto, supuestamente el preferido de la mujer y a quien despectivamente llama “tu chivillo”, aludiendo al chivillo o tordo de matorral, un ave tan negra que hasta el pico y las patas son color negro azabache.

Los últimos cuatro versos de la estrofa completan la amenaza, alardeando el hablante de su competencia para socializar a todos los niveles de riesgo. Su cuchillo no es entonces un acero que en el fuego de la forja se haya templado tan solo con agua, lo que él esgrime es su propia habilidad para manejarlo, habilidad que ha madurado al servicio de su valentía, y se ha curtido en medio de las vicisitudes y querellas producidas por el ron que acompaña a las fiestas e inflama las lides de los bajos fondos.

II
Vas a salir con tu gusto
y sea lo que Dios quiera,
porque en esta marinera
contra tu pecho me ajusto.
A ver si me mata el susto
o tu carne palangana.
Y a ver si me da la gana
de probarle a tu chivillo
que yo templé mi cuchillo
en el ron de la jarana...

Tercera estrofa



Verso


Figura de retórica

Efecto funcional de la figura


Sentido, Motivación, Intención del autor

1

La lengua del lamparín


Sinécdoque


Señala la parte por el todo

La lengua del lamparín es también una personificación.
E implica una sinestesia pues se trata de la llama, móvil, cual una lengua que oscila.


2

lamió sus labios de vidrio,

Personificación

La Personificación le permite al vidrio el ser lamido

La idea es mostrar el accionar íntimo de la lengua de fuego y los  labios de vidrio.


3

tras un estertor de iridio

Sinécdoque

Estertor es un temblor característico de algo que se debilita o finaliza

La imagen visualiza un movimiento agitado de colores en el momento que decrece.


4

calló, bostezando hollín.


Eufemismo
Anáfora

Utiliza callar por morir
La anáfora nos remite a algo ya dicho

Callar no remite a sonoridad sino a cesar su existencia, la referida  flama deja de existir como luz, muere dejando apenas un oscureciente rastro de hollín.


5

Luz neón de un cafetín


Sinécdoque

La luz connota unicidad

Destaca la soledad de una luz, reforzada contra la soledad de un cafetín.


6

fue el alba de mi derroche:


Metonimia


La metonimia muestra el signo para representar la cosa significada

La intención es mostrarnos el alba como superación temporal, característica de la luz que deja atrás lo oscuro. Por lo mismo, el derroche tomará el lugar de  lo oscuro, lo triste, lo trágico, otra metonimia.


7

¡Mozo, toma y busca un broche


Exclamación

Sale de su propia mirada interior y se dirige a alguien de afuera.


La intención es evasiva, de no mirarse ni evaluarse, solo proyectarse por un instante hacia afuera

8

donde colgar mi tristeza,


Eufemismo

El eufemismo sustituye  /colgar/ en el lugar de
 / dejar / 


El gesto de colgar permite ejecutar la acción de  abandonar.

9

y luego limpia esta mesa


Exclamación Metonimia
Sinécdoque

La voz es  imperativa, da una orden.  
La metonimia designa una cualidad moral por una realidad física
 / limpia /
La Sinécdoque presenta a la parte por el todo
 / mesa /


El gesto de limpiar es un intentar  una nueva mirada.
La mesa como símbolo, personifica a todo lo que pueda ser limpiado.

10

y que me sirvan más noche...!


Exclamación Sinécdoque

La exclamación continúa cada vez más imperativa
La Sinécdoque presenta a la parte por el todo
 / noche /


El pedido es hacia afuera, que “alguien” traiga una solución
La Noche encarna  una oportunidad nueva, infinita.


 La tercera estrofa es un cambio de escenario, esta vez en azules, sobre los que la voz poética nos pinta un microuniverso de matices encendidos justo en el momento en que se consumen hasta desaparecer en el no-color, mientras paralelamente emerge la nueva luz de un día que se presenta frío y donde la tristeza es tan protagónica que  adquiere una materialidad objetual, algo que puede ser colgado. El bostezo es aceptado a condición de que lo autoricemos como resultado de la acción conjunta de labios y lengua conformando tácitamente una boca del lamparín. Los cuatro renglones iniciales pintan al sujeto con  la mirada concentrada en un solo punto de luz, en medio de la inmensa oscuridad  circundante. El gesto es introspectivo, el actante principal, derrumbado ante su propio exceso.

La metonimia es doble para contrastar el referido derroche identificado con la negrura de la noche, que va dando paso a la blancura, la claridad del amanecer;  este nuevo comienzo, esta alba no es cálida, tiene la impersonalidad de una luz neón. Pese a todo es un llamado a abrir los ojos ante su circunstancia, motivo por el cual, para   librarse de ella  y no encararla  —lo que para un guapo sería poco confesable—,  recurre a un eufemismo, “colgar” la tristeza.

Limpiar la mesa parece un intento de contrición, de hacer un “borrón y cuenta nueva”, limpiando cuanto de censurable tuvo la noche pasada.

Pese a todo, lejos de cerrar la estrofa en éste ánimo, el ansia del sujeto por perpetuar todo lo que la noche pasada conllevó, con sus apetitos, con sus errores, con sus promesas no saldadas se abre nuevamente  a un predicado infinito, a una demanda de afirmación sin restricciones / …que me sirvan más noche /. 

III
La lengua del lamparín
lamió sus labios de vidrio,
tras un estertor de iridio
calló, bostezando hollín.
Luz neón de un cafetín
fue el alba de mi derroche:
“¡Mozo, toma y busca un broche
donde colgar mi tristeza,
y luego limpia esta mesa
y que me sirvan más noche...!”


Cuarta estrofa




Verso


Figura de retórica

Efecto funcional de la figura

Sentido, Motivación, Intención del autor


1

Negra... grupa de repisa,


Diáfora

Repite un verso anterior, ahora de manera diferente

El verso expuesto en la primera estrofa  mantiene su significación, pero ahora tiene otra connotación, apreciable en el tono de voz.


2

cinturita de cuchara...


Diáfora

Repite un verso anterior, ahora de manera diferente

El verso expuesto en la primera estrofa  mantiene su significación, pero ahora tiene otra connotación, apreciable en el tono de voz.


3

La hazaña  me costó cara,




Lo costoso de la hazaña explica la entonación doliente en los versos uno y  dos
.

4

tu gente pega y no avisa.


Hipérbaton

Alterar el orden gramatical

La elección del poeta es denunciar el maltrato. Si la oración se articulara más correctamente se leería: tu gente no avisa y pega, que es menos impactante.

5

Me han abierto en la camisa

Inicia una metonimia

Señala el lugar donde ocurre


La ubicación es el pecho

6

un ojal de color grana...


Completa la metonimia

Describe un objeto  por el color y la forma de otro / ojal /.


Simboliza la herida sangrante

7

Sigue, negra palangana,


Diáfora

Repite un verso anterior, ahora de manera diferente

La palabra palangana  mantiene su significación, pero ahora como único atributo.


8

que esta noche voy de nuevo,

Inicia la exclamación


Refuerza una decisión.

Insiste en su afirmación.

9

y me matan o te bebo


Completa  la exclamación
Inicia una metáfora



/ Te bebo / es un eufemismo, que proclama la consumación del deseo.

10

en mi copa de mañana.


Completa la metáfora
Eufemismo


La metáfora condensa la acción en una copa

/ mi copa de mañana / es una metáfora, que encarna  la actualización del tempranamente anunciado programa de apropiación.


La cuarta  estrofa se inicia recapitulando, la imagen de la mujer de la estrofa I, versos uno y dos, vuelve a ser mirada. Pero esta vez algo ha cambiado. El tema inicial es retomado con un pathos diferente. Estos dos versos que al principio del poema portaban el contenido de la admiración y el deseo, al repetirse iniciando la cuarta estrofa acusan una carga de dolor, desengaño, rencor.  En los versos 3, 4, 5, y 6 el hombre está físicamente herido, ha sido agredido y en efecto, sangra.

En el verso siete se repite la palabra  palangana  pero esta vez es solo un demérito en la mujer,  que  no se acompaña morigerado por la provocación carnal.
En los versos finales luego de una elaboración  profusa y con variaciones, el sujeto responde al motivo de la mujer que vuelve a cantar su llamado de provocación.

El desarrollo de los pasos seguidos hasta conformar la estructura de este poema glosado en cuarentaicuatro versos octosílabos ha sido un esquema complejo, compuesto  por un tema, un contra-tema, un desarrollo y una recapitulación, es decir algo muy elaborado, parecido a la fórmula neoclásica que en música se conoce como forma sonata.  Inclusive encontramos que como complemento también hay un agregado, una coda. El hablante destapa una conclusión  dramática, que se proyecta aún más trágica cuando lejos de aprender la lección y alejarse del lugar que ha demostrado ser peligroso, enuncia  su determinación fatal de recomenzar todo de nuevo.

El autor textual  ha evocado a la escena inicial, y al actualizarla ha cerrado el círculo, la serpiente se muerde la cola. 

IV
Negra... grupa de repisa,
cinturita de cuchara...
La hazaña  me costó cara,
tu gente pega y no avisa.
Me han abierto en la camisa
un ojal de color grana...
Sigue, negra palangana,
que esta noche voy de nuevo,
y me matan o te bebo
en mi copa de mañana.

Por los hechos, esta décima fechada 02 Diciembre de 1959 nos revela a un Nicomedes en posesión de finos recursos expresivos. Su formación ha sido completada, al menos en estos aspectos fundamentales.
            ¿Cuánto de lo que aquí vemos fue algo aprendido, producto de su esfuerzo e investigación? ¿Cuánto fue captado a través del ejemplo? ¿Cuánto simplemente fluía de su infatigable creatividad?

Imposible saber las maneras del poeta autodidacta, y menos a estas alturas, a medio siglo del recuerdo. A riesgo de repetirme solo mencionaré que desde mis primeros años cómo lo vi fue produciendo, a cada instante, alguna actuación, un programa de radio, una función de teatro o de televisión, un artículo para periódico, para una revista, un capítulo de  un libro; viajando a provincias, o fuera del país. Así por años. Ese fue el Nicomedes que conocí en mi niñez y en mi primera juventud.
o. s. c.
 


Publicado en Escritura y Pensamiento, Vol.36, Año XVIII, Nº 36, Enero-Junio 2015, Revista de la Unidad de Investigaciones, Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.